“Todos estamos llenos de recovecos”

 

 

Habitual de nuestra revista en la sección ‘Pretéritos’, Juan Antonio González Ruiz-Henestrosa viene hoy a La Villana a hablar de su libro, un poemario titulado ‘Recovecos’ que presentará en sociedad el próximo 12 de septiembre a las 21.00 en el Mercado Central de Abastos de Rota

 

– Empecemos remontándonos a los inicios, a las primeras lecturas. ¿Dónde cursaste tus estudios? ¿Cuáles fueron tus primeras lecturas y cómo te marcaron?

Como soy de aquella generación de la famosa EGB, esta la cursé en el Colegio Público San José de Calasanz, y el Bachillerato lo hice entre los actuales IES Astaroth y Arroyo Hondo, ya que pertenezco a ese grupo de alumnos que pasamos de un centro a otro, allá por los años 80.

Las primeras lecturas recuerdo que fueron en la actual biblioteca Rafael Alberti, la única que por aquel entonces existía en Rota, y que estaba junto a mi colegio y cerca mi casa en la calle Progreso. Los libros de Tintín, Asterix  y las pilas y pilas de tebeos que intercambiaba con unos amigos, fueron mis primeras lecturas y las que de una u otra manera marcaron mi deseo posterior de escribir historias.

 

-¿Cuándo comenzaste a escribir y cuándo pensaste en publicar?

Comencé a escribir cuando tenía unos catorce años, pero de aquellas historias ya no queda nada más que un simple  recuerdo, porque no conservo nada de aquella época. Dejé de escribir durante mucho tiempo y desde hace unos quince años recuperé la afición a la escritura  y gracias al marido de mi hermana, un italiano que me leyó un texto que tenía por ahí oculto, me animé a escribir a través de un blog.

Realmente nunca pensé en publicar nada de lo que tenía escrito  pero imagino que en ese pequeño ejercicio de vanidad, de mucha imprudencia y bastante de casualidad, me lancé a esa aventura de publicar un libro, el que se convertiría en Historias de una casapuerta.

 

-Tu primer libro ‘Historias de una casapuerta’ reunía una colección de relatos que ha obtenido una estupenda aceptación ¿qué ha representado para ti? ¿Cómo es eso de ver un libro publicado, poder tocarlo?

 Historias de una casapuerta ha sido una aventura imposible de olvidar. En primer lugar, no voy a negar que representó para mí una batalla personal frente a algunos miedos personales. Y en segundo lugar, supuso la posibilidad de dar a conocer mis inquietudes en el mundo de la escritura, ya que muy pocas personas cercanas a mí conocían lo que venía haciendo  y lo que no dejó de provocar cierta sorpresa.

Cuando tuve el libro en mis manos, reconozco que las emociones fueron intensas. Tocar el papel, olerlo, y sentir que aquello que era algo tuyo, en el que habías dedicados varios años de tu vida, se tenía que desprender de ti  para que alguien dedicara su tiempo en leerte, era algo que guardaba mucho de magia. Pero tuve claro que si aquel proyecto salía adelante y la editorial aceptaba publicarlo tenía una obligación moral por mi parte de agradecer que aquello fuera realidad, y de ahí que decidiera donar mis derechos de autor a una entidad que venía y viene haciendo una importante labor como es ROLUCÁN.  

Historias de una casapuerta ha sido una aventura imposible de olvidar.

-Dentro de la literatura se habla de la dificultad editorial actual. Hay un nuevo modelo literario, un nuevo formato, incluso una nueva forma de consumir libros. ¿Es esto así?

A decir verdad, no conocía el mundo de las editoriales ni de los procesos de publicación de un libro. Sin embargo, durante un tiempo me dediqué  a indagar un poco en ese mundo y descubrí los muchos sinsabores que produce, las dificultades para editar un libro, y que había que olvidar esa pretensión de que una editorial apostara por publicar a un desconocido y más sin saber si lo que haces o que pueda estar mejor o peor escrito, o si existe interés en lo que escribes. Por otra parte, es cierto que el libro electrónico ha supuesto en cierta medida una revolución en el mundo de la lectura, porque ha permitido que los que pretendemos la publicación de un libro, a través de la autopublicación o coedición, encontremos plataformas donde por un coste más o menos asequible se puedan publicar nuestros trabajos. Pero es más cierto, y no voy a negarlo, que todos pretendemos ver en papel el resultado de un trabajo, y ello hoy por hoy, a los que somos unos desconocidos, implica una inversión económica, por mínima que sea.

 

– ¿Cómo llegaste a Azur editorial?

Mientras terminaba de corregir Recovecos, ya tenía a la vista varias editoriales  y entre ellas Azur Editorial, que la conocí a través de un rastreo por internet que hice durante un tiempo. Recibí el rechazo de diferentes editoriales de las llamadas tradicionales, que al final me terminaban proponiendo la autopublicación o la coedición. Pero ante dichas negativas, lo que tenía muy claro es que con la alternativa de la coedición, lo haría con Azur Editorial, ya que me inspiraron desde el principio una gran confianza y ese espíritu de personas jóvenes muy implicadas en hacer que el resultado final del trabajo tuviese una calidad muy cuidada.

 

– ¿Uno escribe lo que vive?

Sí y no. Verás, si por vivir entendemos lo que observamos, leemos o escuchamos, pues sí. Pero lo que escribo no son vivencias personales, no hago una autobiografía en mis textos, eso resultaría demasiado presuntuoso. Lo que escribo es más bien consencuencia de mis reflexiones internas acerca de lo que me rodea y de lo que nos rodea a cada uno de nosotros.

 

– ¿Hay diferencias entre escribir relatos y poemas, quiero decir, cómo te sientes más a gusto?

Muchas diferencias, ya que la manera de enfrentarte a los relatos es diferente a la de los poemas, al menos desde mi experiencia. Es cierto que en ambos casos existe una coincidencia en lo que a la reflexión inicial de la idea que quieres transmitir se refiere, pero los relatos requieren de una organización interna del propio texto, de una estructura de la historia que es muy distinta a la de creación de un poema. Tengo debilidad por la poesía y es cierto que quizás me encuentre más cómodo a la hora de escribir versos, pero te confieso que siento pánico porque siempre tengo la sensación de no hacerlo como se merece. Tengo un gran respeto a los verdaderos poetas y estoy continuamente leyéndolos, para aprender, aprender y aprender.

 

– ¿Qué temas habitan en este libro de poemas?

Existen dos temas sobre los que gira Recovecos. Por un lado, la condición del ser humano desde la perspectiva de los pecados capitales, y la hipocresía en la que estamos instalados; y por otro lado, una historia de desamor o quizás, de no amor, que recorre a lo largo de todo el poemario.

 

– ¿Somos todos seres llenos de ‘Recovecos’? ¿ Qué hay detrás de este título sugerente?

Todos estamos llenos de recovecos sin lugar a dudas, de lugares que ocultamos, de secretos que estamos deseando revelar pero que tapamos con mentiras que son nuestras verdades, y con verdades disfrazadas de mentiras. Detrás del título de Recovecos, lo que existe es la condición del ser humano, la base de nuestra supervivencia, la de nuestras propias miserias y grandezas.

Lo que escribo es más bien consencuencia de mis reflexiones internas acerca de lo que me rodea y de lo que nos rodea a cada uno de nosotros.

 

¿Dónde, cómo podemos encontrar tu último poemario ‘Recovecos’?

Se puede encontrar en papel en cualquier librería, bajo pedido, así como en Amazon y en la Casa del Libro. A día de hoy, ejemplares del libro en formato físico se encuentran en Rota en la Librería Tartessos, en Cádiz en la Librería La Clandestina, y en Sevilla en la librería La Botica de Lectores.

 

Palabra de villana

-Cuál es tu libro favorito: No puedo decir que tenga uno, pero entre los que tengo por decir de una manera como libros de cabecera, están la Sonrisa etrusca de José Luis Sampedro, La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza, Distintas formas de mirar el agua de Julio Llamazares, y La vida negociable de Luis Landero.

¿Y el que has leído últimamente?: Hace poco terminé de leer Un andar solitario entre la gente de Antonio Muñoz Molina, y llegando al final del mismo, he compaginado su lectura con dos libros más, Vértigo de Joanna Walsh y La amistad a lo largo de Luis García Montero y Felipe Benítez Reyes.

Café o té: Los fines de semana, café; entre semana, infusiones.

Una manía confesable:

En mi actividad profesional como abogado, siempre me llevo el mismo bolígrafo a los juicios; y en mi actividad relacionada con la escritura, no me reconozco manías, más allá de estar constantemente insatisfecho cada vez que releo lo que escribo .

La película de tu vida es…Todos los hombres del Presidente, ya he perdido la cuenta de las veces que la habré visto.


-El libro que te hubiera gustado escribir…La sonrisa etrusca


-¿Qué condiciones o aptitudes crees que hoy día están sobrevaloradas y por qué?: La falsa oratoria, esa de la que hacen gala los charlatanes de feria y los filósofos de frases hechas que se dedican a hablar y hablar, pero que realmente no dicen nada. Hoy día a esos personajes se les da demasiado protagonismo, porque quizás solo estemos deseando oir lo que hablan, pero sin escuchar lo que dicen, porque dicen bien poco. Prefiero a la gente que habla menos, pero que dice más, a la gente que reclama menos eso de la libertad de expresión y más la libertad de pensamiento. Prefiero a la gente que se detiene a pensar, que incluso pueda resultar contradictoria y no tenga miedo a reconocerlo. Hoy por hoy, por desgracia, apenas se le da voz a un Emilio Lledó, y se prefiere dar altavoz a esos falsos filósofos que abundan por ahí.

-¿A quién le darías un Nobel, un Cervantes…de lo que fuera y por qué?: A Luis García Montero, porque su poesía es vida, es reflexión, es sentido, es sentimiento, es coherencia. Refleja una mente lúcida, un pensamiento crítico con el que puedes compartir o no sus ideas, pero que te demuestra su capacidad de discernir el verdadero sentido de la vida.

-¿Qué hay después de la vida?: La muerte, con eso creo que ya tenemos más que suficiente.

-¿Qué harías por dinero?: Abrir una caja fuerte.

-¿Qué harías por amor?: Cerrar las puertas del infierno y exprimir cada segundo antes del juicio final.

-¿Qué no harías nunca?: Pactar con el diablo.

-Un rincón del mundo: Córdoba.

-Un rincón de Rota: En el campo, Tarayuela. En el pueblo, las callejuelas donde se encuentra la Casa de Jesús

-En tres palabras, defínete: Cabezota, puntual y trabajador

-Un sueño por cumplir: Viajar al País de Nunca Jamás. Jamás más guerras, jamás más hambre, jamás más odio, jamás más enfermedades, jamás más muertes de mujeres por culpa de la violencia machista.

-Pide un deseo: La lámpara del genio de Aladino, porque me concede tres deseos, y no uno, y no creo que eso sea pecar de avaricioso ya que es para pedir salud, amor y dinero para la gente que quiero.

 

 

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