Arena en los ojos

 

El fotógrafo Manu de los Reyes nos ofrece el relato de su viaje a los campamentos saharauis de Tinduf y nos muestra el lado más humano de este drama social a través de sus hipnóticas instantáneas.

 

A veces la vida y los paisajes nos ofrecen improvisadas paradojas, situaciones contradictorias que nos dan que pensar.  Quizá la casualidad y la comodidad de un vecindario a pie de playa  hicieron que me citara con Manu de los Reyes a tomar un café con vistas al mar. La arena frente a nuestros ojos no fue para nada la misma que iba a ocupar nuestra conversación. Nada que ver nuestras dunas con la inmensidad árida donde se extienden los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf, Argelia. Allí la arena se queda impregnada en la retina.

La brisa costera mitiga la temprana hora de la entrevista, pero nada más comenzar a hablar con nuestro protagonista sentimos un calor asfixiante desprenderse de sus descripciones y sus palabras. El relato de la pesadumbre de un pueblo que resiste en pro de su libertad y su identidad nos va creando una impotencia creciente a medida que avanza la charla.

 

Nos ponemos en situación. Un poco de historia necesaria.

Comienza Manu con la referencia a apenas unas líneas publicadas en el BOE de 20 de noviembre de 1975. El mismo día del fallecimiento del dictador Franco.

Para Manu esta fecha no es una casualidad. En un día como ese, la situación del Sáhara occidental- provincia española número 53– pasaría completamente desapercibida a tenor de los acontecimientos. Pero lo cierto es que tras años de tensa situación en las relaciones saharauis con Marruecos y Mauritania, se hace pública la Ley que autoriza al gobierno español para que proceda a  la descolonización del territorio, abandonando al pueblo a su suerte y condenándolo a un exilio que aún no atisba el retorno.

 

Manu conoce la situación del pueblo saharaui desde siempre. Sus padres así lo quisieron. Han acogido niños a través del programa `Vacaciones en paz´ desde sus inicios. Su madre, Merchi, es actualmente la secretaria de la Asociación Sáhara Libre de Rota en la que participa desde hace 23 años. Una asociación modesta con una enorme responsabilidad y un cometido importantísimo. Gracias a sus eventos, ayudas, colectas y a las subvenciones recibidas  y que gestionan con gran diligencia, en este año 2018 han hecho realidad un proyecto necesario en los campos de refugiados: un salón comunitario en la Wilaya de Dajl donde poder reunirse y desarrollar actividades.

 

Con ese motivo, Merchi  ha viajado una vez más a los campamentos saharauis y Manu  no ha querido dejar pasar la oportunidad de acompañar a su madre y conocer de primera mano la realidad de este pueblo: «Si no fuera por estas pequeñas ayudas de estas asociaciones, la de Rota, de El Puerto, de Cádiz, el problema estaría olvidado y los saharauis abandonados a su suerte». «Llama mucho la atención lo bien organizados que están y el papel tan importante que juegan las mujeres saharauis en esta organización».

 

Un refugiado (según el estatuto de los refugiados de las Naciones Unidas) es una persona que se encuentra fuera del país de donde es originario o bien, donde reside habitualmente, debido a un temor fundamentado de persecución por razones de etnia, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social u opiniones políticas, y que no puede o no quiere reclamar la protección de su país para poder volver.

Puede que esto sea lo que define la ONU, pero en ningún caso define al pueblo saharaui.

Ellos, refugiados en Tinduf, no pueden volver a su tierra porque tras la descolonización española, Marruecos invadió su país y desde entonces defiende su soberanía sobre el Sáhara Occidental.

Alrededor de 180.000 saharauis se ven obligados irremediablemente al éxodo. Los más viejos recuerdan un conflicto vivo con Marruecos hasta 1991, pero los nacidos en  Tinduf apenas tienen memoria de aquello salvo lo que le transmiten sus mayores. En los campamentos, el Frente Polisario mantiene las riendas de la causa. Las negociaciones con Marruecos están congeladas. Agriadas las relaciones con la ONU.

 

Los saharauis de mayor edad temen que la causa se pierda en el olvido conforme avanzan las generaciones. Los más jóvenes dudan que los esfuerzos diplomáticos puedan dar una solución a su pueblo. Se escucha la palabra guerra. Manu Reyes la ha escuchado con sus propios oídos. «Los jóvenes están con la lucha, pero tienen temor a que 40 años de causa se pierdan». En los apenas seis días que ha durado su viaje, Manu ha podido notar el hartazgo y la impotencia de este pueblo ante su situación, una cuestión exclusivamente política que contrasta bruscamente con el factor humano, los rostros y la actitud de felicidad de los saharauis.

Manu llega especialmente sorprendido por los niños, quizás más sensible porque emprendió el camino con la paternidad a flor de piel. «Los niños son felicidad pura y dura. Son felices con cualquier cosa. Lo he pasado en grande con los niños, sobre todo con un chico de la familia con la que convivía, y él se lo ha pasado en grande con mi cámara». «En una ocasión le propuse salir a jugar a la pelota una vez había bajado el sol y hacía menos calor, y me dijo que no. Su hermana me explicó que en su casa no tenían pelota y no supe qué decirle». «Ellos han compartido con nosotros todo lo que tienen y no tienen casi nada».

 

La mochila de Manu 

 

El equipaje que ha acompañado a Manu en esta travesía ha vuelto cargado de experiencias y emociones.

En Tinduf ha dejado chicles y caramelos -que le encantan a los más pequeños- pero también ha dejado parte de sí mismo.

De vuelta a Rota, sus dos cámaras fotográficas que ocupaban un gran hueco en su mochila, han traído el relato de su estancia, las imágenes que impedirán el olvido y que ha compartido con esta que escribe, impulsando las letras de este artículo.

En las fotografías de Manu vemos el lado humano de un problema político, notamos un calor que no es el del desierto sino el de la latente vida, la profundidad de las miradas.

 

Acostumbrado a viajar por distintas partes del mundo con su objetivo como testigo silencioso, confiesa que en este viaje sus fotos son distintas. «Aquello bonito no es. Hay una zona de dunas que tiene su encanto, pero no es allí donde viven. Viven en una especie de descampado de tierra, arena y piedras. Sin embargo, las fotografías tienen mucho encanto. Se lo dan los niños, las mujeres, los ancianos que tiene mucho que contar porque han vivido en sus carnes que los han echado de su tierra y se han tenido que ir a vivir en medio de la nada. Son sus rostros, son las personas. Eso es lo que mi cámara ha visto que no ha visto en otros países».

 

Las fotografías  junto a su cuaderno de viaje, fiel notario del día a día, conforman un equipaje de vuelta que los saharauis se han encargado de completar con pulseras, collares y melfas, aunque lo que más pesa ahora en la mochila es la experiencia. «A mí me ha cambiado. Esto lo he vivido yo siempre, no es nuevo para mí. Mi madre habla todos los días en casa de la Asociación, pero no tiene nada que ver que te lo cuenten con ir allí».

Son sus rostros, son las personas. Éso es lo que mi cámara ha visto que no ha visto en otros países

 

 

¿Un libro?: «Cualquiera que trate de la causa saharaui».

 

¿Un sonido?:  «La Tebraa, que es un sonido característico que hacen las mujeres.Cada vez que hemos ido a un sitio nos han recibido así. Es un grito de alegría. Cuando se inauguró el centro comunitario hicieron una fiesta y por supuesto ese sonido estuvo presente».

 

¿Una imagen?: «Cualquiera de los rostros de los saharauis. El paisaje árido. Mires donde mires solo ves la línea del horizonte».

 

Manu dice que volverá porque no es capaz de vaciar esta mochila ni de quitarse la arena de los ojos.

Puede que la historia y nuestra actitud ante la situación del pueblo saharaui  nos pasen factura y nos devuelvan un revés sin paliativos. Manu cree que nos lo merecemos  por mirar hacia otro lado. «Si se quiere ayudar de verdad hay que buscar una solución definitiva. La causa no puede morir aquí en España. No podemos olvidar».

*Más fotografías de Manu:

www.manudelosreyes.com,

Facebook: https//www.facebook.com/manueldelosreyes.fotografía,

Instagram: https://www.instagram.com/manu_delosreyes/

 

 

 

 

2 comentarios sobre “Arena en los ojos

  • el 14 junio, 2018 a las 10:36 am
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    Me ha encantado Villanas!! Enhorabuena!! Seguid contando historias ocultas, por favor.
    Un abrazo.
    Manu Caballero.

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  • el 27 junio, 2018 a las 3:33 pm
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    Cuántas buenas gentes tenemos en esta Villa.
    No dejéis de contarnos sus historias llegan al corazón

    Respuesta

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