No llegues tarde al fútbol inglés

¿Quieres ver la Premier League en directo? Te contamos todo lo que debes saber acerca de la venta de entradas de los clubes ingleses: consejos, curiosidades y precios para tener el mejor asiento en el mejor partido de fútbol.

“Nunca he podido ir porque las entradas se agotan muy rápido” y “son muy caras y están en sitios desde donde seguro que apenas distingo el balón”, son mis citas favoritas cada vez que he preguntado cómo es ir al fútbol en Inglaterra. Tras haber estado en el último año en más de diez estadios ingleses, creo que puedo decir que ir al fútbol inglés no es ni tan complicado, ni tan caro. Y es una experiencia maravillosa.

En Inglaterra, el ambiente del fútbol es una experiencia totalmente diferente a lo que se entiende en España. Evitar la comparación con lo nuestro en este artículo sería un error, porque todos sabemos lo que supone ir a un partido de fútbol en nuestro país y todas las circunstancias que se presentan en la visita, y además nos sirve de punto de referencia para decir cuán diferentes son las cosas en un lado y otro. Ni mejores, ni peores. Ambas experiencias, bajo mi punto de vista, deberían ser disfrutadas al máximo desde la previa hasta el pospartido, pasando por los 90 minutos de gozo y “recuperación semanal de la infancia”, que diría Javier Marías.

Olvídate desde ya de esa leyenda urbana que dice que “como se anima en las gradas inglesas no se anima en ningún sitio”. No soy fan, valga la redundancia, de generalizar con tantos estadios, clubes y aficiones en juego. He visto más de 80.000 personas tétricamente silenciadas en Wembley tras un gol del West Ham que eliminaba al Tottenham de la FA Cup. Pero he visto también cómo 300 aficionados del Fulham hacían estragos en el Loftus Road tras empatarle al Queens Park Rangers en el último segundo del partido. El fútbol, parafraseando ahora a Valdano, es una cuestión de ánimo.

Hay dos formas de ir al fútbol en Inglaterra -y en Pekín-: teniendo tiempo o teniendo dinero. Si tienes dinero, lo tuyo es ir a por las entradas hospitality: las entradas VIP de toda la vida en las que puedes regodearte en tu inmensidad moral y económica de los canapés -muy buenos, según tengo entendido- que pueden ponerte en el descanso. Y serás ese señor que entra siete minutos después -ay señor, la de cosas que hemos visto en sólo siete minutos en algún que otro estadio de fútbol- sin disculparse siquiera y levantando a toda la fila. Porque se puede llegar tarde a misa, pero jamás a un partido de fútbol.

Podrás ser ese señor. Pero no habrás podido oler el césped cortado con puntualidad británica después de un buen tackle del lateral derecho. Eso no tiene precio. Para ese grupo va dedicado este artículo: los que tengáis ganas de ver fútbol donde debe verse. A ras de césped y entre apasionados aficionados de ambos conjuntos, metafóricamente hablando.

Si vas a Stamford Bridge un día de partido del Chelsea FC, no esperes a que te vendan la entrada en taquilla directamente. En Inglaterra ya no se lleva eso, pero siguen existiendo otros mostradores en los que puedes recoger los tickets que has comprado anteriormente por internet. Sólo tienes que facilitar tu dirección y prestarles tu identificación para obtener las entradas que cuidadosamente tendrás preparadas en un sobre. También tienes otra opción, si has comprado las entradas con suficiente antelación, en la que el club te las envía directamente a tu domicilio en poco tiempo.

Quiero ir a un partido, ¿qué tengo que hacer?

Los clubes ingleses tienen diferentes rangos de venta de entrada en función de la importancia del socio abonado. Según lo pagado, su nivel de acceso y la exclusividad de servicios que ofrece el club van decreciendo progresivamente. Así, para un partido como el Arsenal FC –  Manchester City, los ‘Gunners’ abren varios periodos de venta para que, según la suscripción del socio (Hospitality, Platinum, Red, Digital o Junior) éste tenga ventaja respecto de otro de menor grado.

Una vez terminado dicho de tiempo, se abre la opción de venta para aquellos que no tenían tanto privilegio en primera instancia. Si no hay una tercera tanda de venta, las entradas pasan a ‘General sale’, lo que viene siendo venta general para todos los públicos. Ese es nuestro momento, querido amigo al que abrazaría anónimamente si nuestro equipo marcase gol. Tan sólo hay que hacerse usuario del sistema web del club, algo que no tiene recargo alguno, para poder identificarse como usuario y poder acceder libremente a un futurible asiento.

Una de las curiosidades de los equipos más importantes del país es la opción que ofrecen de poder realizar una suscripción por la que se paga una módica cantidad (unos 10€, por ejemplo, en el Arsenal FC) para acceder a una lista de espera previa a la venta general al público, sin garantizar que se tendrá acceso alguna vez -aunque raramente ocurriría- a entradas para algún partido. Una vez llegue tu turno, entonces podrás adquirir tu entrada al precio estimado, pero sin contar con esos 10€ que anteriormente habías abonado.

Bien, aunque al principio del artículo citara a un amigo casi menospreciándole por la rapidez en la venta de entradas en Inglaterra, es justo decir que tiene algo de razón. Y no es que sea por cuestiones de agilidad cibernética de los británicos, la cuestión es que la mayoría de estadios ingleses tienen capacidades irrisorias en comparación a las aficiones que pueblan sus gradas. Por eso muchos optan por ampliaciones o construcciones de nuevos estadios en los que recibir a más abonados, como es el caso de los Spurs en White Hart Lane.

Por poner otro ejemplo, la capacidad del Etihad Stadium, el estadio del vigente campeón de la Premier League, el Manchester City, es de 55.000 personas; una cantidad que se queda bastante corta si la medimos con la casa del primer clasificado del campeonato liguero en España, el Camp Nou del FC Barcelona, en el que caben 100.000 personas.

Sí, pero, ¿cuánto cuestan y cómo consigo las mejores?

No tanto como piensas, aunque te imaginarás que no es lo mismo ver un derbi de alto copete entre el Liverpool FC y el Everton FC o un Manchester United – Manchester City (el equivalente a Real Madrid – Barcelona) que un partido de la Premier League de la zona baja entre el Crystal Palace y el Stoke City. Estuve en el Selhurst Park en uno de los lados de lo que aquí llamaríamos grada de preferencia -en Inglaterra las gradas suelen llevar nombres de las leyendas del club- y recuerdo pagar unos 25€ por mi entrada. Y fue un partido realmente bueno con jugadores de primer nivel.

Lo mejor es organizarse bien y ver -con un par de semanas de antelación- cuáles son los partidos que se van a disputar en el fin de semana o el día que tenga lugar nuestro viaje, o bien estar pendientes si residimos cerca de alguno de los estadios donde está a punto de disputarse un partido.

Una vez hecha una lista de futuribles partidos a los que podrías acudir, es importante ver cuáles son las mejores opciones en función de la calidad del partido y de su precio. El West Ham juega actualmente en el Estadio Olímpico de Londres, y a pesar de ser una maravilla arquitectónica londinense, el juego del equipo este año no ha valido el dinero por el que han ofertado sus entradas esta temporada. Por ello recomiendo, en ocasiones, acudir a partidos de la Championship (la segunda división inglesa) en la que hay muy buenos equipos y el ambiente es muy parecido, salvando algunas distancias, al que se vive en la Premier League. No sólo hay buen fútbol cuando juegan los dos equipos más importantes y os aseguro que en no pocas ocasiones hay partidos más vistosos cuando más necesitados de puntos están los equipos que se enfrentan. La Championship es un playoff constante.

Cuando tengas claro qué día vas a ir -y atención porque esto es probablemente lo más importante que tengo que decirte hoy- mira también la fecha en la que las entradas salen a la venta al público general -algo que está disponible en cada página de los clubes- porque ese será el día en el que tendrás que sacar ese valioso tiempo del que hablábamos antes gracias al cual podrás conseguir tus ansiados boletos.

Si queremos visitar grandes estadios de forma barata, la mejor forma es encontrar rivales, a priori, menos competitivos. Y si el enfrentamiento se produce entre semana, mucho mejor, ya que las posibilidades de que los abonados puedan acudir disminuyen y se ponen más entradas a la venta. Por poner un ejemplo, puedes acudir a un Chelsea FC – Bournemouth por unos 25€ o ir a un Tottenham – Swansea por la misma cantidad en sitios más que dignos. O pagar 15€ por ver el derbi del oeste de Londres entre el Queens Park Rangers y el Fulham en el clasicismo hecho madera y hormigón de Craven Cottage, una maravillosa lona verde y herbácea pegada al Támesis.

Por último, una de las mejores formas de ver fútbol inglés es acudiendo a las copas intersemanales. En la élite inglesa hay dos: la Carabao Cup y la mítica FA Cup. Al ser encuentros que van a alternarse con otras citas de grandes clubes en Europa y las jornadas ligueras, los entrenadores optan, a veces, por hacer rotaciones en sus plantillas y por ello se consideran partidos devaluados. Pero son tan infravalorados como sorpresivos: Estuve, por 12€, en el Arsenal – Norwich City disputado en el Emirates Stadium de la Carabao Cup en uno de los mejores asientos del estadio desde el que vi cómo un canterano llamado Nketiah debutaba y salvaba al conjunto de la leyenda Arsène Wenger dándole la vuelta a esa eliminatoria en tan sólo siete minutos: Exacto. El de los canapés se lo hubiera perdido.

No tuvo tanta suerte el Tottenham -pagué 25€ por uno de los mejores sitios del histórico Wembley– cuando cayó por 2-3 ante el West Ham en la FA Cup en un partidazo frenético plagado de titulares. Fútbol, ese itinerante estado de ánimo.

Apuestas, alcohol… Fútbol

Los estadios de las dos primeras divisiones de la élite inglesa tienen en su interior, como casi todo recinto deportivo, mostradores en los que venden algo de comida rápida (fundamentalmente hamburguesas y perritos) y bebidas. Allí, aunque el marcador esté reflejando un patético 0-0, siempre gana la cerveza por motivos que no necesitan explicación alguna. Los encargados de la seguridad de los estadios impiden de forma soberana que no accedas a las gradas con una pinta en la mano. Al menos no si está llena.

Nunca estarán vacías las taquillas en las que apostar quién será el futbolista que abrirá la lata o cuánto va a quedar el equipo vecino, que se juega el descenso en media hora. Televisiones con los principales canales deportivos en los pasillos de algunos campos permiten seguir la jornada para saber cuántos goles habrá que meter en el segundo tiempo y poderle ganar el golaveraje al vecino.

Algunos estadios quizá se pasan modernizando sus recovecos y otros prefieren mantener sus tradiciones, con esas vetustas y estrechísimas entradas por las que no ensayarían ni los más atrevidos palios sevillanos y cuyas barreras son santo y seña de los accesos en toda Europa.

¡Cuidado con la cerveza no vayas a saltar al campo! El azulado estadio de The Den, que alberga a los “ultras más peligrosos de toda Europa” -algo con lo que los verdaderos seguidores del Millwall FC deben lidiar- lleva instalados varios paneles que se pueden observar desde los graderíos en los que advierte de la ‘criminal offence’ que supone saltar al terreno de juego sin importar que el balón esté en juego o no. Ya debutaremos otro día, no temas.

Las previas en los pubs con esas pintas de cerveza exportada, el respeto del aficionado que podría achuchar si quisiera a sus propios futbolistas en el banquillo porque los tiene a medio metro, los chaquetones y anoraks que pintan las gradas de negro y gris, los homenajes militares y los bailes de las cheerleaders, los puestos de venta de pines y boletines de los clubes que casi tienen más años que algunos estadios, las bufandas y banderas al vuelo, algunos cánticos políticamente correctos y otros que no lo son tanto y los “¡Yessssssss!” que resuenan en los tímpanos de piedra del graderío visitante cuando anotan un gol son algunas de las cosas que sólo puedes disfrutar viviendo el fútbol en Inglaterra. Sólo ve y cumple el decimoprimer mandamiento de ésta, la religión del fútbol inglés: “Celebrarás el error ajeno más que el gol propio”. Y por el amor de Dios, no llegues tarde.

 

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