“El circo es la materialización de la inmensa posibilidad humana”

Desde hace cuatro años, el joven roteño Jack Sánchez McGuirk desarrolla en Italia varios proyectos de Circo Social, una innovadora estrategia social y comunitaria que convierte malabares y acrobacias en una terapia para colectivos vulnerables

Ser villano conlleva implícita una curiosidad de espíritu difícil de refrenar. Pese a que durante su  infancia Jack Sánchez McGuirk tan sólo se sentó en una ocasión las gradas de un circo, pronto le dio una nueva oportunidad a ese espectáculo “que alegraba siempre el corazón”, y que tanto pregonaban los archiconocidos ‘Payasos de la tele’.

Se inició en los malabares ensayando con ahínco en Rota junto a su primo quien, entre risas y confidencias de adolescentes, explicó a Jacky cómo manejar el diábolo. Hoy es Jack el que instruye a niños, jóvenes y adultos en riesgo de exclusión social de Italia sobre la utilización de los más diversos instrumentos circenses.

Y lo hace con un único propósito: convertir malabares, acrobacias y juegos varios en la mejor terapia para el desarrollo personal de colectivos en riesgo de exclusión. Se trata del Circo Social, un innovadora estrategia de intervención que tiene en Jack Sánchez McGuirk a un todo un adalid villano que bien merece esta entrevista.

-¿Qué tiene el circo que te ha cautivado hasta el punto de convertir una afición en tu profesión? ¿Cómo descubres el innovador concepto de ‘Circo Social’?

Lo que más me gusta del circo es que no tiene límites. Nada es como tiene que ser, todo evoluciona y se transforma con el sentir de su gente. Es un universo de posibilidades. El circo es la materialización de la inmensa posibilidad humana, por eso es mágico y universal.

Descubro el Circo Social desde el nacimiento de Mc Bonaro, la asociación de Artes Circenses que creé con un grupo de amigos en Rota. A nosotros nos ayudó mucho, fuimos los primeros beneficiarios. Pero es en la Universidad empiezo a estudiarlo desde la teoría. El Circo Social es un medio que facilita el encuentro educativo y permite, a través del aprendizaje de las diversas disciplinas de circo (acrobacias, malabares, trapecio, equilibrios, etc), el desarrollo de infinitas cualidades y competencias personales y sociales que sirven de trampolín a la vida. ¡Vean el cortometraje El Circo de las Mariposas!

-Actualmente, trabajas en Italia en varios proyectos vinculados al Circo Social. ¿Por qué decidiste marcharte?

Me marché gracias a la beca Erasmus. Quería que mi experiencia fuera sobre todo un reto para mi formación académica y profesional, por lo que decidí irme a Nápoles donde sabía que existía un proyecto de Circo Social en Scampia, un barrio marginal con problemas sociales muy graves debido sobre todo condiciones de pobreza económica y cultural, desempleo, abandono por parte de instituciones y a la presencia de la Camorra.

-¿Está Italia a la vanguardia en lo que a esta herramienta de intervención social se refiere?

Sí, la verdad es que se está haciendo un buen trabajo en el país. Hay experiencia, gente que sabe lo que tiene entre las manos y organizaciones que escuchan con atención e invierten recursos, tiempo y confianza.

-¿En qué consisten los proyectos circenses en los que participas a día de hoy?

En Scampia, la Scuola di Circo Corsaro junto a la Fondazione Patrizio Paoletti lleva a cabo una intervención socio-educativa y artística con menores en riesgo de exclusión social. Trabajamos con dos proyectos concretos: un Laboratorio de Circo en un colegio de secundaria con un altísimo porcentaje de absentismo, abandono escolar y graves problemas de convivencia, y una Escuela de Circo Social destinada a niños/as y jóvenes provenientes de la zona y de varios asentamientos chabolistas

-Además has viajado hasta Iraq para llevar el Circo Social a varios campos de refugiados. ¿Cómo ha sido esta experiencia?

La verdad que increíble. Mi objetivo allí era formar a un grupo de jóvenes en pedagogía de circo para que pudieran ocuparse ellos mismos de crear espacios de juego, encuentro, desfogue y protección para los niños y niñas que vivían en el campamento. Era estupendo, lo disfrutaban mucho y aprendían súper rápido. Se hacían espectáculos de circo, pasacalles, talleres abiertos… Algo muy sencillo, pero de un valor incalculable para quien viene de una tragedia de ese tipo.

-¿Qué aporta el Circo Social a los niños y jóvenes, italianos e iraquíes, que participan en sus actividades?

Un universo de posibilidades, cómo decía antes. Pero es importante diferenciar que aunque todos hagan circo no quiere decir que lo hagan por lo mismo. En Iraq por ejemplo les daba la posibilidad de descargar tensiones y estrés acumulado por la guerra. A los adultos en cambio les proporcionaba simplemente ganas de vivir e, incluso, a veces trabajo. Por otro lado, en Nápoles nuestro proyecto se centra en una relación alumno-escuela positiva.

Cuando sienta que ya he hecho todo lo que tenía que hacer por aquí, volveré. No se si a hacer Circo Social o a vender flores…

-¿Te gustaría llevar hasta Rota o a algún punto de España la intervención a través del Circo Social?

Me gustaría mucho la verdad, echo de menos Andalucía. Pero ahora mismo no. Estoy aprendiendo y creciendo a una velocidad que allí me sería imposible. Cuando sienta que ya he hecho todo lo que tenía que hacer por aquí, volveré. No se si a hacer Circo Social o a vender flores… Me gusta a mí la idea de tener un ‘puestecito’ de flores en la plaza.

-¿Qué recuerdas de tus primeros años junto con la asociación roteña de Artes Circenses McBonaro que fundaste con tan sólo 17 años?

En un foro circense que se usaba mucho antes, apareció un usuario preguntando que si había malabaristas en Rota. Empezamos a quedar con él para entrenar. Mientras nos divertíamos la gente se paraba, miraba, aplaudía y a veces nos daban dinero. Así que empezamos a hacer espectáculos de calle improvisados donde se mezclaba circo, música, teatro, danza… lo que sea.
Esto se convirtió en algo habitual. Poco después entendimos que quizás nos convenía fundar una asociación. Y así fue. Gracias a ello podemos estar orgullosos de contar con una nueva generación de Cirqueros Roteños y Andaluces.

-Parece que, pese a no a atraerte en tu infancia en su concepción tradicional, el circo te ha acompañado durante toda tu vida…

Sí, es una afición que me ha aportado mucho a nivel personal y social, gracias a ello he “aprendido a aprender”. A desacelerar el tiempo (despacito y a compás). A vivir con perseverancia, la confianza en uno mismo, a entender la necesidad y el potencial de proyectar el futuro que deseas, a hacer del error tu maestro. Me da salud, amor, dinero y felicidad. Gracias a lo que hago, viajo mucho, conozco a gente muy interesante, aprendo, vivo tranquilo … ¡Qué más puedo pedir!

PALABRA DE VILLANA
 
-¿Cuál es tu libro favorito? ‘Psicomagia’ de Alejandro Jodorowsky.

–¿Y el que has leído últimamente? ‘El Secreto’ de Rhonda Byrne

–¿Café o té? Café

–Una manía confesable: la de aflamencar cualquier estilo musical con las palmas.

–La película de tu vida es… La que intento escribir día a día.

– ¿Qué condiciones o aptitudes crees que hoy día están sobrevaloradas y por qué?

Bueno quizás la del materialismo, la idea de activarse sólo para lo material. Cuando uno hace lo que le gusta, enriqueciéndose a sí mismo y, por ende, a los demás, es la vida misma a facilitarte todos los medios materiales que necesitas para que sigas haciéndolo.

–¿A quién le darías un Goya u Óscar, de lo que fuera y por qué?

Un Goya a todos mis hermanos y a mis padres por querer y saber escuchar, aceptar, perdonar, agradecer y apoyar.

–¿Qué hay después de la vida? Un silencio que abraza.

–¿Qué harías por dinero? Compartir, gastar, prestar… hacerlo circular y darle su justo valor.

–¿Qué harías por amor? Aceptar, comprender, escuchar, observar, perdonar, regalar… amar.

–¿Qué no harías nunca? Cultivar la ignorancia.

–¿Un rincón del mundo? Andalucía.

–¿Un rincón de Rota? Castelart’ 10

–En tres palabras, defínete: Masculino, femenino, plural.

–¿Un sueño por cumplir? ¡Vivir en un barrio flamenco de Jerez y a la vez seguir haciendo lo que hago por todo el mundo!

–Pide un deseo: Que se cumpla mi sueño.

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