Tintilla de Rota: la tradición viste de estreno

Como si de un vestido se tratara, ajustado a medida y confeccionado con todo el amor que se le ponen a las cosas especiales y que por especiales son únicas, así son las nuevas etiquetas que visten las botellas de Tintilla de bodegas El Gato.

Hacía falta renovarse, conseguir que nuestras manos quisieran poseer esas botellas de vino roteño como el tesoro más preciado, que la etiqueta entrara por los ojos y nos conquistara a simple vista, que de conquistar nuestro paladar ya se encarga el dulzor de este vino de tradición, villano al ciento por ciento y generoso como Juan Martínez El Gato, que cuida que cada otoño Rota tenga sabor a uva tintilla.

Un embotellado artesanal, un Tintilla joven y un Tintilla noble que invitan desde Rota al mundo entero a conocer nuestra personalidad más auténtica y que se viste de gala con un nuevo etiquetado que unifica toda la producción de esta bodega y donde nuestra Villa se hace aún más presente y moderniza y engrandece la labor de cuatro generaciones de El Gato.

Un vestido elegante, de líneas limpias y claras donde las palabras clave son Tintilla, Rota y J.Martínez. Casi una enciclopedia resumida en pocos conceptos que se definen al abrir la botella y al descubrir en boca la idiosincrasia de este elixir, toda una sorpresa para quien lo prueba por vez primera y todo un cúmulo de sensaciones familiares para los que ya han tenido el placer de conocerlo. Y para poner por escrito esa experiencia, qué mejor que unas palabras escritas por José Joaquín Arévalo, casi una oda al vino de nuestra tierra, a la modernidad presente y futura que bebe de la tradición y la historia de las cepas viejas que obran el milagro de un vino nuevo cada año.

El Tintilla estrena vestido, más roteño aún si cabe, ilustrado con la imagen de nuestro pueblo con la intención de mostrarla hacia fuera, exportando con el mimo y la exclusividad que este vino merece, con un proceso de elaboración artesano, sin tren de embotellado ni etiquetado, con ese trabajo que hace diferente a esta bodega, que hace que el sabor de la tradición quede impregnado en el vino.

Además de una incipiente expansión fuera de nuestras fronteras, cada vez es más frecuente encontrar Tintilla en conocidos restaurantes nacionales, presente en la gastronomía y conquistando a chefs de la talla de Ángel León y tantos otros.

Si tal es el prestigio y consideración que se tiene de nuestro vino en estos ambientes, dentro de nuestros límites, en este marco de nuestra Villa que ve crecer esta uva autóctona y en un ejercicio de orgullo de lo nuestro, se hace imprescindible brindar a partir de ahora con nuestro Tintilla para recibir el año, para regalar y regalarse, para festejar con familia y amigos o simplemente porque hoy es hoy.

A partir de ahora busquen esa nueva imagen, esa estrella de ocho puntas y las palabras Tintilla, Rota y J. Martínez. Es inconfundible. Y disfruten y hagan disfrutar.

La Tintilla es el beso de Rota, ese al que invitamos en una esquina cualquiera.

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