“Para vivir necesito sentirme viva”

Alba Enríquez comenzó a hacer Teatro en Rota de mano de La Madriguera y tras sus estudios de Arte dramático ha trabajado con grandes como Alfonso Zurro o José Luis Verguizas entre otros.

En 2012, entró a formar parte de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico con la que ha representado obras como La Noche Toledana o La Cortesía de España, dirigida por Josep Maria Mestres y casi de un salto llegó a participar del elenco de la Compañía Nacional de Teatro Clásico en montajes como “El Perro del Hortelano” o “El Alcalde de Zalamea” con largas  temporadas en Madrid, giras nacionales e internacionales. De forma paralela a esta producción clásica ha participado en montajes tan aclamados por crítica y público como Historias de Usera. Pero cuando se acerca a la playa y siente la brisa del mar sigue siendo Alba, la chica que correteaba por las callejuelas.

Si fuéramos de los que nos dejamos llevar por las primeras impresiones, pensaríamos que nuestra entrevistada bien podría apellidarse O´Connor,  O´Brien… y que a juzgar por su pelo rojizo podría haber nacido en la bella y verde Irlanda. Nada más lejos de la partida de nacimiento de esta villana que con dolor dejó atrás las calles de su infancia para cumplir con su sueño de ser actriz y llevar el nombre de Rota por cada escenario que pisa.

¿Eres natural de Rota, es decir, roteña por los cuatro costados?

Como dice mi madre, soy más roteña que una calabaza. Toda mi familia es de Rota, no tengo conocimiento de ningún familiar que no sea de aquí. Y aunque a mí, particularmente, me encante Rota y tener tan ubicadas mis raíces, te confieso que no creo que sea lo único que construye una identidad.

Mi infancia la pasé en la calle Dr. Gómez Ulla y alrededores. Mis padres tenían un piso en la Plaza de España con grandes balcones desde los que observaba todo el movimiento social del pueblo. Me encantaba. Mi habitación daba al bar ‘El Torito’ y pasaba horas viendo cómo la gente se relacionaba. En esa plaza aprendí a montar en bici, y me crié entre calle San Clemente, calle Charco, San Rafael y Padre Capote. Cogía el autobús en la calle Veracruz para ir al colegio. Fui por aquel entonces, lo que se llamaba, una niña de las monjas.

 

¿Cuándo sentiste la certeza de que querías ser actriz?

Yo diría que nací con ella. Aún cuando no sabía cómo expresarla, siempre buscaba en esa dirección. Bailaba, cantaba, interpretaba para mí familia, mi diversión estaba en provocarles cosas, disfruto haciendo reír. En Rota empecé a hacer teatro de la mano de La Madriguera Teatro, y a partir de ahí ya no hubo marcha atrás.

 

¿Cómo fue alejarse de Rota para comenzar tu carrera profesional? ¿cómo fueron esos inicios?

Pues fue y es duro estar lejos de la familia, a eso una nunca se acostumbra, pero era consciente de mis inquietudes y del lugar desde el que quería relacionarme con el mundo, y para ello necesitaba herramientas, así que fui a por ellas. Buscaba estímulos, conocer lo desconocido, nutrirme y crecer mucho por dentro. Lo personal y lo profesional están estrechamente unidos. Para vivir necesito sentirme viva.

Estudié Arte Dramático en Sevilla donde aprendí, por encima de todo, a ser autónoma. Se me cayeron muchos castillos en el aire de lo que yo pensaba que era ser actriz, pero a la vez se abrieron otros mundos trepidantes. Fue una etapa dura, pero maravillosa.

 

¿Qué es lo que más echas de menos de Rota y por qué?

El cielo. Te podría decir el mar, pero eso lo llevo dentro.

 

¿Puedes contarnos tu mejor recuerdo roteño?

Tengo tantos que no sé quedarme con uno, se me vienen a la cabeza risas, como la de mi abuela Carmen en su patinillo de flores… pero por ser un poco más concreta… los veranos en el campo de mi abuelo Juan. Nos íbamos todos a pasar la temporada de verano al campo y hacíamos vida común. Eran tiempos de andar descalza, de cruzar los campos de trigo y algodones, del estrépito de los aviones volando bajo, de pintar piedras, de noches jugando a las cartas, y de levantarnos temprano para ir juntos a darnos un baño entre Punta Candor y Peginas. Esos baños eran la gloria.

 

Rota puede presumir de ser cuna de grandes artistas, escritores, músicos,  actores, actrices. ¿Cómo ves el panorama cultural de Rota en la actualidad?

 

Rota es una mina de artistas, eso es innegable. Desde Felipe Benítez Reyes, cuya literatura es alimento para el espíritu, hasta otras manifestaciones artísticas, e incluyo el carnaval. En más de una ocasión me he visto cuadrando mis viajes para coincidir con algún concierto, e incluso haciendo rutas con amigos mostrándole las Intervenciones Artísticas que llenan las calles. En Rota el arte se respira, y eso es una maravilla. Con respecto al teatro, creo que siempre podemos ofrecer más. Necesitamos atraer a un público fuerte que demande teatro, pero desgraciadamente la cultura en este país no tiene tantas facilidades para abrirse camino. Sí que es cierto que yo en Rota las he tenido todas, pero las severas medidas contra la cultura a nivel nacional hacen que muchas compañías no puedan asumir giras y, en consecuencia, su teatro no sea accesible. La cultura debe ser de fácil acceso para que sea lo que realmente es, útil.

Hay muchos jóvenes muy preparados que tienen serias dificultades a la hora de empezar a desarrollar su carrera profesional. Necesitamos más oportunidades.

 

PALABRA DE VILLANA

 

Cuál es tu libro favorito: Pues siempre he dicho que Los Renglones Torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena, pero hace mucho que no lo releo. Tengo muchos… Áspero Mundo de Ángel González.

 

Y el que has leído últimamente: Leo muchos libros a la vez, porque me gusta mezclar géneros dependiendo de por dónde me venga el aire. Estoy ahora con Las Palabras de las obras, de Pablo Messiez, los Diarios de Pizarnik, Días de Lectura de Proust y La Magia del Orden de Mary Kondo. A ver si me ordeno yo.

 

Café o té: Ambos y en abundancia. Soy de tensión baja.

 

Una manía confesable: Limpiar y llorar mientras canto copla y carnavales. Todo a la vez.

 

La película de tu vida es… La que está por hacer.

 

-¿Y el  personaje que te hubiera gustado interpretar?: Norma Desmond en Sunset Boulevard, de Billy Wilder.

 

¿Qué condiciones o aptitudes crees que hoy día están sobrevaloradas y por qué?: La experiencia. Estoy de acuerdo con que es un grado, e importante, pero no el único. Hay muchos jóvenes muy preparados que tienen serias dificultades a la hora de empezar a desarrollar su carrera profesional. Necesitamos más oportunidades.

¿A quién le darías un Goya u Óscar, de lo que fuera y por qué?: A mi madre, por reinventarse.

¿Qué hay después de la vida?: Lo que tú quieras que haya.

 

¿Qué harías por dinero?: Pues trabajar mucho.

 

¿Qué harías por amor?: Todo. No sé vivir de otra manera.

 

¿Qué no harías nunca?: Daño deliberadamente.

 

Un rincón del mundo: Oporto.

 

Un rincón de Rota: El espigón que está a la izquierda de El Caracol.

 

En tres palabras, defínete: Alba Enríquez, Actriz.

 

Un sueño por cumplir: Comprarle un chalet a mi padre.

 

Pide un deseo: Salud.

 

 

2 comentarios sobre ““Para vivir necesito sentirme viva”

  • el 24 marzo, 2018 a las 4:58 pm
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    Maravillosa entrevista Felicidades a la entrevistadora y a la entrevistada.

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    • el 1 abril, 2018 a las 5:59 pm
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      ¡Muchísimas gracias, Juan! ¡Sigue villaneando con nosotras!

      Respuesta

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