Rota a escape

La tendencia de las escape rooms o salas de escape recala en la localidad ofreciendo una atractiva alternativa lúdica y turística para propios y ajenos

 

Las siete de la tarde es buena hora para jugar, o al menos eso nos proponen Elohim y Bárbara. El marco de las calles aledañas al polígono industrial no parece a priori un escenario demasiado motivador para pasar una tarde de viernes, pero no podemos negarnos. Hoy somos las invitadas. Frente a aquella cristalera -más de fría agencia de seguros que de parque temático- analizamos el entorno y nuestra propia temperatura corporal que se enfría por momentos. La bruma y la humedad roteña no son buenas aliadas cuando el nerviosismo y el desconocimiento pretenden ser compañeros de experiencia.

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Elohim, ataviado cual ser humano, nos abre la puerta y nos invita a pasar. Resulta tranquilizador. Nuestras expectativas en cuanto a una experiencia en una escape room han dejado volar nuestra desbordante imaginación haciéndonos fabular con todo tipo de escenarios, situaciones y anfitriones siniestros. Su normalidad es agradable. Incluso empatizamos.

Una escape room o sala de escape es una opción de ocio y diversión en la que se propone una historia que funciona como hilo conductor. Esta transcurre a través de una o varias estancias a las que se accede o de las que se sale mediante una serie de pruebas y resolución de acertijos y que irán abriendo los candados que permiten escapar.

¿Una escape room en Rota? Sí, Daddoo Escape Room, en calle Medina del Campo, edificio ‘El Mayeto’, local 3. Fue el pasado verano, cuando un grupo de amigos roteños decidieron -sin más pretensión que divertirse- montar su propia sala de ocio alternativo y cubrir así la demanda existente no sólo en la zona sino en el resto de España y Europa.

En total, una veterinaria, una matemática, dos militares, una matrona y un local vacío. Para ellos, la ayuda de familiares y amigos a la hora de dar vida a este proyecto ha resultado esencial. La ilusión, imaginación y halo de misterio que envuelve a ‘Los Invitados’ ha sido fruto de sus mentes privilegiadas y villanas.

Elohim nos da la clave: “en la provincia hay, a día de hoy, alrededor de trece o catorce escape rooms cuando en 2017 había cuatro. Tan sólo en el Puerto de Santa María hay tres”.

De las escape rooms suele salir un sesenta por ciento del público que acude. Empezamos a ponernos nerviosas. Despojarnos de nuestros amados móviles, bolsos y demás enseres cotidianos nos resulta casi traumático. Nos ocurre a nosotras y-según nos comenta Elohim- a la mayoría de personas que viven por primera vez esta experiencia. No somos únicas, pero estamos solas.

Recibimos todo tipo de instrucciones sobre candados y posibles dificultades. Elohim nos aclara ciertas dudas que surgen habitualmente. Se nos ofrece un walkie talkie con el que comunicarnos con el exterior y se nos pone en antecedentes de la historia. Hubiera sido mejor un diazepam.

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Elohim nos cuenta que somos los invitados de la “glamourosa” Tía Adele y nos abandona a nuestra suerte. Entramos confiadas. Hubiera sido un detalle que la tal ‘Adele’ nos hubiera recibido con un “Hello! It´s me”entonando la canción de su homónima inglesa. Pero nada más lejos de la realidad. A partir de ahí, comienza la cuenta atrás. Sesenta minutos intensos en los que comenzamos a liberar adrenalina por cada poro de nuestra piel. El parto del primer reportaje de ‘La Villana’ nos está costando sudores.

La adrenalina se segrega en estados de alerta y nos ayuda a reaccionar ante el peligro,  aunque, del mismo modo, libera una sensación de euforia: la dopamina, también llamada hormona de la felicidad. De esta forma, más que de  experimentar un parto podríamos hablar de un orgasmo. Sí, la escape nos está gustando a nivel “no pares, sigue, sigue”.

Pero no podemos olvidarnos de la cuenta atrás, aunque tenemos la sensación de haber perdido la noción del tiempo. Algo que ya nos advirtió el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, cuando en su teoría del flujo explicaba que al entrar en un estado mental en el que la totalidad de la atención se concentra en un tarea que exige mantener un equilibrio entre nivel de habilidad y desafío, el individuo percibe una sensación de control personal y el tiempo vuela.

Y voló. Y volamos de él. Del tiempo, nos referimos. Sesenta minutos no fueron suficientes. El ‘game master’ nos advirtió de que debíamos abandonar la sala. Quizás en una próxima ocasión.

“Las escape rooms te enseñan a jugar como antes, como cuando jugabas a ‘poli y ladron’ y hacías un papel”

De hecho, según nos explica Elohim, “el que prueba, repite” pero no en la misma sala de escape necesariamente. El usuario de esta experiencia ronda un segmento de edad comprendido entre los 20 y los 45 años. Los niños y adolescentes son los más resolutivos ante las pruebas y acertijos de las escapes rooms, probablemente porque la lógica a aplicar está vinculada a la utilizada en los videojuegos, según apunta Bárbara, otra de las propietarias de Daddoo. Aunque curiosamente la desvirtualización es otra de las virtudes de esta sala mágica con poder rejuvenecedor. Un poder que se manifiesta a través del juego, esa actividad tan olvidada por los adultos y que Elohim y Bárbara defienden a ultranza: “Las escape rooms te enseñan a jugar como antes, como cuando jugabas a ‘poli y ladron’ y hacías un papel”. “Te metes tanto en el papel que no piensas en que mañana trabajo o tengo que darle de comer a los niños”.

La tan ponderada labor cooperativa o de equipo y la toma de decisiones son también dos aspectos fundamentales que afloran en este tipo de salas. De ahí que sean muy beneficiosas para el público juvenil y sumamente atractivas para los encargados del ‘team building’ de empresas que someten a sus trabajadores a este tipo de aventuras para testear cómo trabajan en grupo y afrontan la presión. En este sentido, Facebook o Google fueron corporaciones pioneras y a nuestra roteña escape room ya han acudido los empleados de una conocida sucursal bancaria a nivel nacional con sede en la localidad.

‘Los Invitados’ es como una sesión de cine pero a lo bestia. Si consultamos los precios en la web, pueden resultar algo elevados. Sobre todo para el público más joven. Elohim y Bárbara son conscientes de ello. “No es caro en relación a lo que consumes, piensa que si vas al cine ves una película con treinta personas, mientras que la escape room es una experiencia personalizada”.

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Los chicos de Daddoo no cuentan con ningún apoyo en este sentido, pero no descartan la idea de llamar a la puerta de las instituciones “si nos dan una subvención podríamos bajar los precios”. Algo que sería muy interesante de cara a promover esta actividad de ocio alternativo y saludable entre los más jóvenes, habida cuenta del gran número de adeptos con los que cuentan estas salas.

De hecho, son muchos los grupos que se acercan hasta Rota para convertirse en invitados de la Tía Adele, cenar y marcharse. Como dato curioso, el pasado verano fueron “invitados” de honor del villanísimo Daddoo dos influencers y destacados jugadores de escapes que venían girando desde el norte de España y recalaron en nuestra Villa. Se trata de Taty Hunter y Die Helden, quienes puntuaron en sus respectivos blogs la experiencia roteña en un dignísimo puesto 19 del ranking de un total de 500 salas visitadas. Una forma de turismo por explorar y por explotar.

Los hoteles de la zona también han sucumbido a los encantos de estas experiencias. De hecho, buscar ofertas de ocio para sus clientes en temporada baja cuando las playas no son el principal atractivo turístico supone una prioridad. De ahí que los hoteleros hayan contactado con los gerentes para ofertar packs de estancia y ocio que incluyen su paso por esta roteña sala.

Daddoo ha sido una experiencia villana, en todos los sentidos. El parto de este reportaje en un escape room ha resultado una aventura y hemos de agradecer que Bárbara, matrona, estuviera en la sala. Si algo hemos aprendido de esta ´villana experience´ es a abrir candados y no volverlos a cerrar. También que en nuestra revista quizás nunca nos ganemos la vida como aprendices de ´Houdini` pero, al menos, hemos vivido para contarlo. O sobrevivido, según se mire.

De una forma u otra, tras una hora de convivencia junto a Tía Adele cobra sentido la frase de la gran Virginia Woolf: “No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”.

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6 comentarios sobre “Rota a escape

  • el 2 febrero, 2018 a las 6:38 pm
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    Me he enterao de to y muy bien. Gracias chicas!

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  • el 14 febrero, 2018 a las 7:50 pm
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    Me ha entrado el gusanillo por ir a la sala después de leeros, se palpa la tensión en cada párrafo. Gracias Villana. ✌

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    • el 18 febrero, 2018 a las 11:03 am
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      Gracias por leernos y por tu comentario. A villanear de lo lindo.

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  • el 8 marzo, 2018 a las 12:45 pm
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    Interesante… Hay que probarlo!

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    • el 12 marzo, 2018 a las 3:30 pm
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      No lo dudes, no te lo pierdas. Palabra de villana 😉

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